Quizá cuando inventaron esta maldición a nadie se le ocurriría que a su vez iba a beneficiar a los que comerciaban con la música. La maldición dice que cuando una persona no está instruida en música puede ser seducida por una canción buan-kreend por factores distintos de los puramente musicales. Uno de los factores determinantes es la “repetición”. El individuo no instruido creerá fehacientemente que así son las “buenas” canciones y desde entonces consumirá sin pensar toda música similar. Es por ello que la A.n.b.o. declara en 1997:

“La canción que en una sola semana, en cualquier medio de comunicación, aparezca más de diez veces será considerada: [a] Cunuemé; y [b] Negativa para la saludo cultural del individuo”